Día Mundial de la Depresión: El Impacto Silencioso en el Mundo Laboral.
- Nancy S González Olivares
- hace 6 días
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La depresión en el entorno laboral constituye hoy uno de los mayores retos de salud pública, con profundas repercusiones sociales y económicas. Cada 13 de enero, el Día Mundial de la Depresión invita a reflexionar sobre una condición que afecta a millones de personas trabajadoras en todo el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada año se pierden cerca de 12 mil millones de días laborales debido a la depresión y la ansiedad, lo que representa un costo aproximado de un billón de dólares en productividad perdida a nivel global (World Health Organization, 2024). Este artículo analiza el impacto de la depresión en el ámbito laboral, sus principales consecuencias organizacionales y las estrategias más efectivas para su prevención y atención.
La Depresión en el Contexto Laboral.
La depresión en el trabajo no debe confundirse con episodios temporales de desánimo. Se trata de un trastorno mental que afecta de forma sostenida la capacidad funcional de las personas, manifestándose en dificultades para concentrarse, tomar decisiones, organizar tareas, comunicarse y mantener el rendimiento laboral. Su origen puede estar vinculado tanto a factores personales como a condiciones laborales adversas, entre ellas la sobrecarga de trabajo, la inseguridad laboral, la falta de autonomía, los conflictos interpersonales y la ausencia de reconocimiento.
La magnitud del problema es significativa. Estudios recientes señalan que el 34% de las personas empleadas reportan una disminución de su productividad debido a su salud mental, y más de la mitad experimenta síntomas de agotamiento, ansiedad o depresión de moderada a severa (Mind Share Partners, 2025). La pandemia de COVID-19 intensificó esta situación: en Estados Unidos, las tasas de depresión aumentaron del 8.5% al 32.8% en 2021, y aunque han disminuido ligeramente, no han regresado a niveles previos (Ettman et al., 2022).
Existen además importantes diferencias demográficas. Las mujeres que trabajan a tiempo completo presentan mayor probabilidad de experimentar problemas de salud mental que los hombres. Las personas jóvenes, especialmente entre 18 y 29 años, reportan mayor impacto emocional y mayor intención de abandonar sus empleos por razones de bienestar psicológico. Asimismo, los trabajadores en puestos iniciales muestran niveles de bienestar significativamente menores que quienes ocupan posiciones directivas, lo que evidencia la necesidad de enfoques diferenciados.
Consecuencias Económicas y Organizacionales.
El impacto económico de la depresión en el trabajo es amplio y persistente. Las personas con depresión no tratada pueden experimentar una reducción de hasta el 35% en su productividad. En Estados Unidos, esto representa costos superiores a los 210 mil millones de dólares anuales, derivados del ausentismo, el presentismo y los gastos médicos asociados.
El presentismo, fenómeno en el que las personas acuden a trabajar, pero no logran desempeñarse adecuadamente debido a problemas de salud mental, afecta a casi la mitad de la fuerza laboral. A diferencia del ausentismo, el presentismo suele pasar desapercibido, aunque genera pérdidas económicas considerables y deteriora el clima organizacional.
El ausentismo vinculado a la salud mental también es relevante. En promedio, las personas trabajadoras pierden alrededor de 18 días laborales al año por estrés, ansiedad o depresión, superando incluso las ausencias causadas por enfermedades físicas. Por otro lado, la rotación de personal asociada al malestar psicológico se ha incrementado de manera notable: casi el 48% de los empleados en Estados Unidos ha renunciado a un empleo por motivos relacionados con su salud mental, lo que implica elevados costos de reemplazo, pérdida de conocimiento organizacional y afectación a la moral de los equipos.
Factores Laborales de Riesgo.
Diversos factores del entorno laboral contribuyen al desarrollo de la depresión. Entre los más relevantes se encuentran las altas demandas psicológicas, el bajo control sobre las tareas, la falta de apoyo social y la inseguridad laboral. En 2024, más de la mitad de los trabajadores reportaron que la incertidumbre económica y laboral incrementó significativamente sus niveles de estrés.
El agotamiento laboral o burnout, reconocido por la OMS como un fenómeno ocupacional, afecta a más del 70% de los trabajadores en algunos contextos. Se caracteriza por cansancio extremo, distanciamiento emocional del trabajo y disminución de la eficacia profesional, síntomas que con frecuencia coexisten con la depresión clínica.
Asimismo, ciertos sectores presentan mayor vulnerabilidad. Las industrias de servicios financieros, educación, salud y sector público reportan niveles elevados de estrés y deterioro del bienestar mental, lo que subraya la necesidad de intervenciones adaptadas a cada contexto.
Relevancia del Día Mundial de la Depresión en el Trabajo.
El Día Mundial de la Depresión cumple un papel clave en el ámbito laboral. En primer lugar, contribuye a reducir el estigma que aún impide que muchas personas hablen abiertamente sobre su salud mental. Aunque la mayoría de los empleados afirma estar dispuesto a apoyar a un colega, un porcentaje significativo evita expresar sus propias dificultades por temor a consecuencias laborales.
En segundo lugar, esta conmemoración impulsa la educación y difusión de recursos disponibles. A pesar de la alta prevalencia de problemas de salud mental, solo poco más de la mitad de los empleados sabe cómo acceder a servicios de apoyo ofrecidos por su organización. Finalmente, la fecha invita a las empresas a revisar y fortalecer sus políticas de bienestar psicológico, lo que se asocia con mayor productividad, menor ausentismo y mejor clima laboral.
Estrategias de Prevención y Manejo.
Abordar la depresión en el trabajo requiere un enfoque integral. A nivel organizacional, la OMS recomienda evaluar y reducir los riesgos psicosociales mediante cargas de trabajo razonables, claridad en roles, flexibilidad laboral y políticas contra el acoso. La flexibilidad, aunque protectora, debe gestionarse cuidadosamente para evitar aislamiento o dificultades para desconectarse del trabajo.
Los Programas de Asistencia al Empleado (EAP) siguen siendo una herramienta clave, especialmente cuando incorporan modalidades digitales y terapias basadas en evidencia. Estas innovaciones han demostrado mejoras rápidas en los síntomas de depresión y reducciones en el ausentismo y la intención de rotación.
El acceso a tratamientos basados en evidencia, como la terapia cognitivo-conductual y, cuando es necesario, el tratamiento farmacológico, resulta fundamental. Los programas que integran atención clínica con ajustes laborales y apoyo vocacional muestran mejores resultados tanto en salud mental como en desempeño laboral.
El liderazgo juega un rol central. La apertura de líderes para hablar sobre salud mental y la capacitación de supervisores para identificar señales de alerta contribuyen a crear entornos psicológicamente seguros. Asimismo, los programas de retorno al trabajo tras una licencia por salud mental deben incluir reintegraciones graduales, seguimiento y confidencialidad, para prevenir recaídas.
Retorno de Inversión.
Invertir en salud mental laboral no solo es un imperativo ético, sino una decisión estratégica. Diversos estudios muestran que las iniciativas de bienestar psicológico pueden generar retornos de alto impacto, gracias a la mejora en la productividad, la reducción del ausentismo y la disminución de la rotación. Los programas de detección temprana y atención psicológica destacan por su alta rentabilidad y su impacto positivo sostenido.
Conclusión.
El Día Mundial de la Depresión pone en evidencia que la salud mental en el trabajo no puede seguir siendo un tema secundario. La depresión afecta el bienestar de millones de personas y genera costos significativos para las organizaciones y la economía global. No obstante, la evidencia demuestra que es posible transformar esta realidad mediante estrategias integrales, liderazgo comprometido y culturas organizacionales que prioricen el bienestar psicológico.
Atender la salud mental laboral implica reconocer que cada persona trabajadora es, ante todo, un ser humano. Invertir en su bienestar no solo mejora los resultados organizacionales, sino que contribuye a construir espacios de trabajo más humanos, sostenibles y dignos.
Bibliografía.
Bailey, T. S., Dollard, M. F., & Richards, P. A. M. (2022). Contextualising the effectiveness of an employee assistance program intervention on psychological health: The role of corporate climate. International Journal of Environmental Research and Public Health, 19(10), 5926. https://doi.org/10.3390/ijerph19105926
Ettman, C. K., Cohen, G. H., Abdalla, S. M., Sampson, L., Trinquart, L., Castrucci, B. C., Bork, R. H., Clark, M. A., Wilson, I., Vivier, P. M., & Galea, S. (2022). Persistent depressive symptoms during COVID-19: A national, population-representative, longitudinal study of U.S. adults. The Lancet Regional Health - Americas, 5, 100091. https://doi.org/10.1016/j.lana.2021.100091
Gallup. (2024). State of the global workplace: 2024 report. Gallup, Inc. https://www.gallup.com/workplace/349484/state-of-the-global-workplace.aspx
Mind Share Partners. (2025). 2025 mental health at work report. Mind Share Partners. https://www.mindsharepartners.org/2025-mental-health-at-work-report
World Health Organization. (2024). Mental health at work: Policy brief. World Health Organization. https://www.who.int/publications/i/item/9789240053052






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